Cuando crees que estás al límite de tu propio abismo, cuando piensas que tus hombros no pueden soportar más peso, que tu piernas flaquean a causa de los kilómetros caminados, que tus ojos cansados no podrán ver jamás… aparece una luz que te da esa fuerza que te falta, aparece ese pensamiento esa esperanza que te susurra que todo irá bien a pesar de las adversidades.
El ser humano cuando piensa lo hace de una forma catastrofista, dejándose llevar por los sentimientos oscuros, pero, el límite lo ponemos nosotros y siempre nos sorprendemos al darnos cuenta de que podemos soportar más peso del que nos permitimos.
¿Verdad?